Con las armas bajo control
El secretismo y la poca transparencia caracterizan las ventas de armas españolas. La nueva ley no cambia la situación.
La nueva ley obliga al control más exhaustivo de las exportaciones de armas españolas
Des del fin de la II Guerra Mundial ha habido al menos 30 millones de víctimas en conflictos armados, el 90% de los cuales eran civiles [1]. Es dificil, quizás imposible, encontrar un solo año en las últimas décadas que no esté marcado por uno u otro conflicto bélico. El fin de la Guerra Fría y el inicio de programas de desarme en todo el mundo parecía anunciar el fin de los conflictos. Pero hoy en día estos se multiplican, en buena medida causados por la proliferación de armas ligeras y munición muy asequible que da lugar a conflictos locales e inestabilidad regional. El estado español juega un rol modesto en esta partida. Pero España exporta a países donde hay conflictos, la mayoria de empresas armamentísticas son financiadas con fondos públicos y aún así, la información de la que dispone la ciudadanía es muy limitada. Después de años de protestas populares encabezadas por las principales ONG, se ha aprovado la Ley para el Control de Material de Defensa, que representa un avance de cara a la transparencia del comercio de armas.
España ni siquiera se encuentra entre los diez primeros exportadores de armas del mundo (sí entre los diez segundos). El gasto militar de España previsto para el 2008 es de 18.910,31 millones de euros y acapara el 5,42%[2] del pressupuesto total. El hecho es que los datos que cada año aparecen en los Presupuestos Generales del Estado no son exactos. Así, para el 2008, los Presupuestos asignaban al Ministerio de Defensa una partida de 10.091,95 millones de euros. Lo cierto es que la cifra real es muy superior ya que algunas de las partidas que corresponden al sector militar están repartidas en distintos ministerios (ver Tabla 1, en catalán [2] )
Además, la inversión militar a menudo se ve aumentada en un 15 o un 20% respecto a lo que se contempla inicialmente en los Presupuestos ya que el estado hace uso de los Fondos de contingencia (partidas previstas en los Presupuestos para gastos extraordinarios de cada ministerio) para desviar fondos hacia el Ministerio de Defensa sin tener que pasar por el debate que generaría el conocimiento de la cifra real si ésta se presentara al parlamento cuando se elaboran los Presupuestos[3].
Las mobilizaciones populares impulsadas por las ONG en pro de una mayor transparencia por parte de las instituciones han hecho que cada vez haya más información sobre el tema. Albert Camarés; responsable del Programa de Desarme de l’Escola de Cultura de Pau, centro dedicado al análisis de conflictos y de procesos de paz; afirma que el gobierno ha ido dando más datos de forma progresiva a medida que avanzaban las campañas. “Los informes gubernamentales de los primeros años eran de 5 o 6 páginas, los de los últimos años son de 40 o 50″, comenta. Pero todavía hay muchos otros datos que no son públicos i, por ejemplo, se ignora el volumen y el tipo exacto de armamento que se fabrica cada año en el estado español.
Se conoce, en cambio, la destinación de las armas. Últimamente España ha exportado armas a países como Turquia, Arabia Saudí, Marruecos, Ecuador, Colombia, Índia, Israel, Venezuela, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Singapur, Tailandia, Sri Lanka, Angola, Ghana, Pakistan y Kenya[4] y [5]. Algunas organitzaciones comprometidas con la lucha por la paz y el desarme como Amnistia Internacional, Intermon Oxfam o Greenpeace denuncian que algunos de los países que reciben armas españolas están inmersos en conflictos o se encuentran en situaciones de paz muy frágil que la proliferación de armas puede llevar al conflicto.
La Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa i Doble Uso (JIMDDU) es el órgano gubernamental que da la autorización para exportar armas. Las actas de sus reuniones son secretas y las decisiones que allí se toman son conocidas con posterioridad a su execución. Las ONG y los centros de estudios para la paz reclaman más transparencia en este sentido. El sistema actual hace que las decisiones de la Junta sólo sean cuestionadas cuando la exportación ya es irreversible. Además, el hecho de que nadie pueda ver las actas de las reuniones otorga a la Junta una impunidad que algunas ONG juzgan de poco democrática. Camarés añade: “este secretismo tampoco permite conocer qué exportaciones se han denegado y cuáles no. Saber-lo ayudaría a conocer los criterios que se aplican para otorgar licencias”.
El último paso para el control de las exportaciones se ha hecho este enero con la aprovación de la Ley para el Control de Material de Defensa y Doble Uso, que si bien ha pasado por alto algunas de las cuestiones más importantes en materia de comercio de armas, también es cierto que establece un mayor control de estas transacciones.
Concretamente, el redactado final contempla un aspecto que las ONG reclamaban desde el inicio de las campañas para el control del armamento: el control de las armas de doble uso (las de caza y tiro deportivo). Hasta ahora estas no estaban reguladas pero a partir de ahora la exportación de este tipo de armamento será controlada igual que la de las armas convencionales. Esto pondrá freno a algunas transacciones que han originado repetidas denuncias por parte de ONG y partidos políticos. Camarés pone el ejemplo de Ghana, un país de 20 millones de habitantes al cual España ha exportado 500 millones de balas, oficialmente destinadas a la caza y al tiro deportivo. Lo cierto es que este gran número de balas por persona aumenta las posiblidades de conflicto armado dentro del país.
Por otro lado, la Ley obliga al Gobierno a cumplir los ocho puntos del Código de Conducta de la UE, que entre otras cosas prohíbe exportar a países que estén en guerra o que violen los derechos humanos. Pero el Código no es jurídicamente vinculante y la Ley contempla otros aspectos a tener en cuenta a la hora de exportar. Uno de los más cuestionados por las ONG por su ambigüedad es el que hace referencia a los intereses nacionales.
Jamás ha habido en España un control tan grande de las exportaciones de armas, como tampoco habíamos dispuesto nunca de tal cantidad de datos. Pero estas nuevas informaciones hacen cada vez más evidentes las carencias de nuestro sistema y la necesidad cada vez más evidente de disponer de una información cada vez más exaustiva que permita conocer con detalle qué hacen gobierno y empresas con el dinero y con las armas.
[1] FISAS, Vicenç. Armas ligeras: la pesada herencia de la cultura armamentista. UAB, 1999. Pg 5
[2] ORTEGA, Pere. “La inèrcia de la despesa militar a l’estat espanyol” a Centre Delàs, febrero de 2008
[3] TORIBIO, José. “El escándalo del Gasto Militar” a Centre Delàs, octubre de 2007
[4] FISAS, Vicenç. Secretos que matan. Icaria, 1995. Pg 16 y 17
[5] “Las transferencias españolas de armas: análisis de los últimos 10 años” en Comercio de armas en España: una ley con agujeros. Febrero 2007












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