Darfur, el genocidio silenciado
Después de cuatro años de conflicto, Darfur es hoy una zona devastada. La Janjaweed, la milicia paramilitar apoyada y financiada por el gobierno de Sudán, ha provocado más de 200.000 muertos y unos 2′5 millones de desplazados, muchos de los cuales todavía viven en campos de refugiados. Los grupos rebeldes que se oponen al gobierno sudanés reclaman el fin del conflicto y un acuerdo que frene la discriminación de los habitantes de Darfur. La comunidad internacional, hasta ahora indiferente, promueve conversaciones de paz entre los dos bandos y ha acordado el envío de 26.000 cascos azules hacia finales de año. A pesar de todo, el fin del conflicto todavía está lejos.
Las negociaciones entre los rebeldes de Darfur y el gobierno de Sudán han sufrido un tropiezo importante. El Sudan Liberation Army (SLA) y el Justice and Equality Movement (JEM), los dos principales grupos rebeldes, abandonaron las conversaciones de paz el último fin de semana de octubre.
Las diferencias entre rebeldes y gobierno y la poca volutad de unos y otros para llegar a un acuerdo se han manifestado desde que se iniciaron las conversaciones de paz este agosto. Fue la primera vez que los grupos rebeldes dejaron de lado las respectivas diferencias y presentaron una lista de demandas comunes al gobierno de Sudán, requisito que este último considerava indispensable para empezar a negociar. De momento este ha sido el único paso adelante en las conversaciones para el fin del conflicto.
Mapa de Dudan y las tres províncias de Darfur[I]
La guerra en Darfur estalló el 25 de abril de 2003 cuando dos grupos rebeldes asaltaron la base aérea de Al Fasher. Los meses anteriores habían estado plagado de pequeños enfrentamientos entre los dos bandos y este ataque fue la primera gran victoria de los rebeldes. Asesinaron unos 75 soldados y provocaron destrozos en aviones y helicópteros del ejército [1]. A lo largo de las semanas siguientes la estrategia de los rebeldes consistió en ataques muy rápidos a primeras horas de la mañana para coger desprevenidos a los soldados del ejército sudanés. La experiencia de los rebeldes a la hora de desplazarse y esconderse por el desierto y el hecho de que estuvieran infiltrados en todos los sectores de la sociedad les procuró 34 victorias sobre un total de 38 enfrentamientos [2].
El gobierno, ante el riesgo de perder Darfur, ideó un contraataque que a la larga resultó mortal. Usó la inteligencia militar para eliminar los principales cabecillas de la revuelta, los bombardeos aéreos para arrasar poblados enteros [3] y la Janjaweed, una milícia paramilitar que, como no actuaba en nombre del estado, tenía carta blanca para cometer todas las atrocidades imaginables [4].
El gobierno ha mantenido esta estratégia a lo largo de cuatro años y hasta ahora se cuentan 200.000 muertos y 2′5 millones de desplazados. Hoy, decenas de miles de personas viven en campos de refugiados escampados por todo el país sin posiblidades de volver a su lugar de origen porque los Janjaweed han quemado su tierra, haciendo imposible la supervivencia.
En Darfur predominan el desierto y las montañas rocosas, con muy poco espacio apto para la ramadería y el conreo [II]
El territorio, formado esencialmente por desierto y montañas rocosas, sólo ha permitido a sus habitantes practicar la ganadería nómada y el cultivo de alimentos básicos como los cereales; actividades que no aseguran la supervivencia en momentos de crisis, de forma que en Darfur la sequía y las epidemias hacen más víctimas que en otras zonas de Sudan.
La falta de inversiones del gobierno al largo de toda su historia lo han convertido en un territorio todavía más desfavorecido. Esto ha provocado que los habitantes de Darfur siempre se hayan sentido marginados por Jartum y explica también la actitud de los grupos rebeldes, que recurren a la violencia para conseguir lo que no han podido obtener de forma pacífica.
Las razones de la falta de inversiones en Darfur se explican por la pobreza del terreno y la poca rendibilidad que ofrece para cualquier actividad. Comparadas con Darfur, las zonas del Nilo y la costa del mar Rojo son mucho más productivas.
También hay un componente racista en este conflicto. Y es que a partir de los 70 e influido por las tesis de supremacía árabe de Moammar al Gaddafi, Jartum empezó una auténtica campaña de marginación y discriminación de los habitantes de Darfur. En palabras de Julie Flint: “La noción de superioridad árabe había sido un rasgo de la sociedad sudanesa del norte durante siglos, pero aquello era nuevo. Se trataba de una actitud militar e incenciaria” [6].
Las tribus de Darfur se dividieron entre árabes y africanos, si bien esta división era completamente artificial ya que, si alguna vez habían estado separados, se habían ido mezclando a lo largo de décadas. De todas formas, pronto la diferencia fue entre los que recibían favores de Jartum (los árabes) y los que eran discriminados (los africanos).
Las sequías de los 80 proporcionaron a unos y otros más motivos para aumentar la tensión. Los campesinos, empujados por la desertización del terreno, desplazaron las superficies de conreo obstruyendo las tradicionales rutas de paso de los ganaderos nómadas. Estos últimos pertenecían a varias tribus árabes y acusaban a los campesinos de la muerte de sus camellos. Los campesinos, en cambio, atribuían a las tribus árabes la falta de comida ya que el gobierno, también árabe, no había invertido en Darfur durante años [7].
Más de 40.000 refugiados vive en este campo a las afueras de Al Fasher. El total de refugiados asciende a 2′5 millones; mucho no pueden volver a sus lugares de origen y dependen completamente de la ayuda humanitaria [III]
Hoy, buena parte del territorio ha sido quemada y arrasada por la Janjaweed, de forma que las posiblidades de vivir de la tierra son más escasas que nunca. Decenas de miles d epersonas se ven obligadas a permanecer en campos de refugiados y a depender completamente de las ayudas internacionales.
Médicos Sin Fronteras (MSF) es una de las pocas ONG presentes en algunos de estos campos. Alois Hug, responsable de prensa de MSF, se traslada a menudo para comprobar las condiciones de vida de los refugiados: “Los refugiados no pueden volver a sus pueblos porque allí ya no tienen nada. Algunos llevan tres o cuatro años viviendo allí dentro y eso hace que la violencia dentro de los campamentos aumente”.
Sobre la situación en los campos, Hug comenta: “Si se visita uno de los campos grandes se tiene la sensación de que la situación no es tan mala: los refugiados tienen cubiertas las necesidades básicas, pero dependen al cien por cien de la ayuda humanitaria”. Hug también revela que hay otros campos, más pequeños y aislados a los cuales las autoridades no les permiten la entrada: “Sobre estos campos no tenemos información; no sabemos cuanta gente hay allí ni qué está pasando”.
El gobierno de Jartum se ha encargado desde el principio del conflicto a dificultar el trabajo de los periodistas sobre el terreno. Hasta el punto de impedir y castigar con la cárcel su presencia en Darfur. Actualmente la información que llega es poca y fragmentada.
Una remesa de grano provinente de Estados Unidos llega a Port Sudan. Jartum dificulta los movimientos de las ONG en Darfur y complica los trámites para que las ayudas lleguen a su destino [IV]
La comunidad internacional confía que el envío de una fuerza de 26.000 cascos azules a Darfur, prevista para finales de este año, servirá para controlar la situación. Aunque el hecho de que Jartum haya puesto condiciones estrictas a la presencia de tropas en el país no permite, todavía, pensar en el fin del conflicto. Las tropas de la ONU, entre otras restricciones, no podrán incautar armas de ninguno de los dos bandos ni acusar a nadie de crímenes de guerra.
De momento las negociaciones siguen sin los dos principales grupos rebeldes y con un Jartum que sigue sin abrir el país a la ayuda humanitaria y a los medios de comunicación. Mientras tanto la violencia dentro de los campos de refugiados aumenta a la vez que las posiblidades de los refugiados de retomar su antigua vida disminuye y cada semana que pasa se añade a la cuenta de los que llevan años encerrados.
[1] FLINT, Julie i DE WAAL, Alex. Darfur, historia breve de una larga guerra. Página 94
[2] FLINT, Julie i DE WAAL, Alex. Página 95
[3] “Sudan bombardea Darfur con aviones con los colores de la ONU“. El País, 19-04-07.
[4] FLINT, Julie i DE WAAL, Alex. Página 94
[5] FLINT, Julie i DE WAAL, Alex. Página 53
[6] FLINT, Julie i DE WAAL, Alex. Página 48
[I] ChrisO. Map of Darfur, Sudan. En “Darfur”.Wikipedia [consulta: 09-11-07]
[II] Feinstein International Center. Darfur, 10-07-2007. Flickr [consulta: 09-11-07]
[III] WOO, Sean o SCANDLING, John. Darfur Report page 5 image 1, 27/29-06-2004. Wikimedia Commons. [consulta: 09-11-07]
[IV] ARNDT, Sven-Steffen. Sudan Port Sudan Harbor USAID. 01-03-2006. Wikimedia Commons. [consulta: 09-11-07]















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