La UAB inicia un proyecto pionero en el sur de Marruecos para la formación de jóvenes Amazigh en la creación de páginas web

Abdel Ali Khoulali-. Enmedio de las planicies áridas de la región de Amazigh del sur de Marruecos cuesta imaginar una vida tradicional sin las típicas casas construidas con tierra cruda, las palmeras, los dromedarios y los oasis. No obstante, la realidad es otra. En este pequeño rincón del mundo los más jóvenes se conectan a Internet, visitan páginas web, usan el correo electrónico y chatean con los amigos. Sin duda es un paso adelante muy importante para el desarrollo de la región. La red de redes ha permitido abrir una ventana al mundo en la vida tradicional de los habitantes, una vía para dar a conocer su cultura, y una forma de recibir el mundo que los rodea.

El Khorbat es un pueblo situado a unos 400 kilometros al sur este de Marrekech, en la província de Errachidia

Por este motivo, la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAB organizó una pequeña estancia al pueblo de El Khorbat a principios de septiembre para llevar a término sobre el terreno un proyecto-piloto de cooperación con la Asociación para el Desarrollo Integral de El Khorbat (AEDI). Este pueblo se encuentra situado a unos 400 kilometros al sur este de la ciudad de Marrekech, en la província de Errachidia.

En este primer viaje, un grupo de estudiantes dirigidos por Laura Cervi, profesora del Departamento de Periodismo de la Facultad, se presentó como voluntario con la finalidad de colborar con la asociación AEDI en la educación informática y la alfabetización digital de los jóvenes del pueblo (El Khorbat). Durante su estancia, los voluntarios dieron charlas sobre como utilizar programas básicos como los de Microsoft Office, crear webblogs, páginas web. Asimismo, se hizo a los alumnos una introducción de la edición al vídeo, audio y fotografía con los programas correspondientes.

No obstante, esto no resultó muy fácil ya que la mayoría de los jóvenes del pueblo no disponían de ordenadores en su casa ni en su escuela. Muchos jóvenes eran estudiantes de secundaria que hacían uso de los ordenadores de la asociación para comunicarse con sus amigos, chatear, visitar páginas web, escuchar música y ver vídeos. Sabían hacer uso de Internet pero nunca habían oído hablar de Microsoft Word, por ejemplo. Por eso era necesario una introducción teórica al sistema operativo que utilizaban y sus programas, y, sobretodo, lo más importante: dar una idea de la importancia que tiene la educación informática en el ámbito académico.

Por desgracia este fenómeno se da en muchas regiones que se encuentran en la periferia de las grandes ciudades del país. Las escuelas y algunas universidades del interior de Marruecos no disponen ni de ordenadores ni de Internet, en contraste con los miles de cibercafés que hay por todo el país. En este sentido, es muy importante el trabajo que desenvolupan asociaciones como AEDI ya que contribuyen a que muchos jóvenes no pierdan su tiempo en la calle, aprendan cosas sobre informática y no dejen los estudios.

Muchos jóvenes sabían hacer uso de Internet pero nunca habían oído hablar de Microsoft Word

Durante una semana, voluntarios y “alumnos” se reúnen dos veces al día para llevar a cabo las clases. En una pequeña sala de la asociación habilitada para las herramientas informáticas, los chicos y las chicas del pueblo ponen gran interés en la nueva materia y, por un momento, dejan de lado las páginas web, la música y la conversación con los amigos. Lo unoc que les interesa es poner en práctica la teoría y preguntar las dudas. Al cabo de pocos días la pequeña sala de ordenadores se convierte en el centro de reunión de los jóvenes, con ganas de participar y aprender la nueva materia.

Por otro lado encontramos que en la misma asociación hay una guardería que acoje niños y niñas del pueblo. Un pequeño parvulario donde se imparten las materias básicas con la ayuda de una profesora y material didáctico. La asociación AEDI también ha desarrollado una cooperativa para las mujeres del pueblo. Se trata de un taller donde trabajan los tejidos tradicionales como alfombras y piezas de ropa para mujer, llamadas taharuit.

La finalidad es conseguir una aportación económica a la asociación vendiendo las piezas a un precio justo a los turistas y visitantes que se alojan en el Hotel El Khorbat. Tanto la guardería como las clases de alfabetización reciben soporte económico por parte de la asociación catalana Alkaira.

En este sentido cabe destacar la figura de Roger Mimó, escritor especializado en la arquitectura tradicional de la región. Autor de varios libros y artículos, Mimó impulsa desde hace muchosaños el turismo cultural a las regiones del sur de Marruecos con tal de evitar la desaparición de las llamadas Kasbas: fortificaciones o ciudades amuralladas de origen Amazigh construidas años atrás en tierra cruda. Se calcula que hay más de un millar de Kasbas en esta región, El Khorbat es una de ellas. Roger Mimó llevó a cabo, juntamente con unos colaboradores, la restauración, según la arquitectura tradicional de varios edificios de la Kasba d’El Khorbat con la finalidad de poner al servicio de los visitantes un hotel y un restaurante, y mejorar las condiciones de vida y de salubridad de los habitantes del pueblo. Por eso se ha llevado a término la construcción de canales de agua, la recogida de basuras, una red de saneamiento de agua entre otras actuaciones.

Roger Mimó llevó a cabo, juntamente con unos colaboradores, la restauración, según la arquitectura tradicional de varios edificios de la Kasba d’El Khorbat

Además la asociación cuenta con un museo: El museo de los oasis. Según Roger Mimó: “Es el primero y único establecimiento de estas características abierto al sur de Marruecos”. Es un auténtico centro de documentación de la cultura Amazigh, des de sus inicios hasta la actualidad. El mueso se encuentra en un edificio de tres plantas que acoje la exposición de objetos tradicionales, fotografías, mapas, maquetas, indumentarias originales, entre otros materiales; unos pequeños recuerdos de los habitantes que constituyen fuentes inéditas de investigación para entender como era la vida nómada y las transformaciones posteriores de la población de habla Aamazigh en el país árabe y en el norte de África en general.

Un aspecto que llama mucho la atención sobre la gente Amazigh es su cultura y su lengua. No se trata de imitaciones de la lengua árbe ni de las costumbres árabes, sino de un modelo de vida completamente distinto. En El Khorbat, como en otras regiones de Marruecos, los habitantes hablan sólo la lengua Amazigh. La lengua árabe queda reservada al ámbito oficial y a casos concretos. Lo mismo pasa con la cultura. La cultura Amazigh es la propia y originaria de la gente Amazigh que, según la gente del pueblo, eran todos los pueblos autóctonos o bereber del norte de Africa antes de la llegada de los árabes. La perspectiva histórica así lo confirma. Se trata de una identidad própia que ha permitido mantener vigente una lengua y una cultura milenarias.

El museo de los oasis en El Khorbat es un auténtico centro de documentación de la cultura Amazigh, des de sus inicios hasta la actualidad.

Estamos ante una cultura abierta y muy fraternal, que no tiene nada que ver con la forma de vida de los árabes. Sólo encontramos influencias de la religión islámica entre aquellas personas que han aceptado esta religión conservando su cultura. La hospitalidad, el respeto, la igualdad entre mujeres y hombres, son aspectos relevantes de la cultura bereber. No obstante, las regiones Amazigh, ya sean del norte (Rif) o del sur, sufren la marginalización y la represión por parte del Estado. Así mismo, la sociedad más cosmopolita de las grandes ciudades considera los Amazigh del interor como gente atrasada que nunca progresará, y como consecuencia, la exclusión social en las grandes ciudades se agudiza día a día.

En la sociedad del país vecino encontramos varias ideologias y diferentes perspectivas culturales que a menudo entran en conflicto. Estudiantes universitarios de la región nos explicaban durante la estancia que en casi todas las universidades de Marruecos se producen protestas ante la “represión” estatal que recibe la gente Amazigh en todo Marruecos. Una vez en Barcelona, otro universitario pro-Amasigh y recién venido de Marruecos nos vuelve a confirmar la situación: “La gente Amazigh ha salido a las calles para reivindicar no su identidad sino unos servicios sociales mínimos”, ya que por lo visto en muchas regiones no hay ni escuelas ni hospitales.

La asociación AEDI ha desarrolado una cooperativa para las mujeres del pueblo: tejen los alfombras y taharauit, piezas de ropa para mujer, y los venden a los visitantes

Son regiones muy castigadas por el abandono de la adminsitración central, que como respuesta a las protestas Amazigh recorta las inversiones y las desvía a las grandes ciudades. Es una situación que no tiene resonancia en los medios de comunicación oficiales, que se limitan a dar los informativos en lengua Amasigh y no a explicar los problemas de esta gente. Eso explica la aparición de páginas web dedicadas específicamente a la cultura, música y lengua Amazigh. Son sitios web donde se dan a conocer los problemas de la comunidad en el Marruecos actual mediante contenido audiovisual sobre protestas, de textos reivindicativos, de canciones Amazigh y de fotografías sobre la represión policial.

Las protestas tuvieron su momento álgido durante las elecciones del mes de septiembre y la mayoría de gente tenía “prohibido” ir a votar para hacer boicot. Esto explica en parte las grandes abstenciones electorales que se producen siempre que hay elecciones en Marruecos. Esta situación se ha visto acentuada en los últimos años y, en las universidades, el peligro de confrontación violenta es cada vez más evidente. De hecho, y según nos explicaban los jóvenes universitarios, las confrontaciones entre estudiantes de diferente línea ideológica pueden acabar, desgraciadamente, en tragedia.

En la asociación hay un pequeño parvulario donde niños y niñas aprenden las materias básicas con la ayuda de una profesora y material didáctico.

Es un panorama social difícil de vivir en un país que ha optado por la marginación de una parte considerable de la población. Internet se ha convertido para la población Amazigh en el medio imprescindible para explicar al mundo la situación que vive en Marruecos. El soporte que recibe la asociación AEDI de entidades extranjeras ha permitido la mejora de las condiciones de vida en el pueblo, así como la educación de jóvenes generaciones para saber utilizar las nuevas tecnologías de la comunicación.

Para continuar con esta cooperación en el futuro, la UAB tiene previsto establecer un convenio de cooperación con la asociación de El Khorbat. Asimismo, la Facultat de Ciències de la Comunicació, con la colaboración de otras facultades de la universidad tiene pensado aportar a AEDI material informático y didáctico, así como intercanvio de estudiantes y otros proyectos de cooperación. En El Khorbat afloran las futuras generaciones Amazigh que roperán la barrera de la brecha digital. Un ordenador con conexión a Internet es sólo el principio.

Texto y fotografías de Abdel Ali Khoulali


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El Khorbat: rompiendo la brecha digital

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