Zimbabue en caída libre
El paro, el hambre, el SIDA y la corrupción son sólo algunas de las consecuencias de la hiperinflación que desde hace años azota Zimbabue. El que antaño fue uno de los países más prósperos de África está ahora sumido en una profunda crisis económica que ha colapsado los transportes y el sistema sanitario, además de impedir la llegada regular de agua y electricidad a los hogares del país. Las causas se encuentran en la gestión de su presidente, Robert Mugabe.
Zimbabue es el país del mundo con una inflación más elevada. En marzo de este año los datos oficiales cifraban la inflación en un 1700%[1], aunque las empresas del sector privado calculan que es mucho más alta. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que puede llegar al 4000% hacia finales de este año[2].
Mapa de Zimbabue [I]
En Zimbabue la principal consecuencia de la inflación es el aumento desmesurado del precio de los productos más básicos. El pan, la fruta o los cereales se llevan más de la mitad de los ingresos de una familia, aunque hace meses que la presencia de estos alimentos en las tiendas es rara. Al primer rumor, se forman colas multitudinarias en las calles. Las mismas colas que se forman ante las gasolineras, las estaciones de autobuses o las fuentes de agua potable. Y es que en Zimbabue el agua corriente (antes común en todas las casas) se ha convertido en un bien raro. Alois Hug, responsable de prensa de Médicos Sin Fronteras, tras pasar tres semanas en Zimbabue recuerda que en Bulawayo, la segunda ciudad del país, el agua sale de los grifos una vez cada cuatro días.
La gestión del presidente Mugabe se ha dirigido esencialmente en dos direcciones, ninguna de las cuales ha aliviado la situación. Ante la falta de divisas extranjeras y con la urgencia de tener que pagar las deudas más immediatas (Zimbabue tiene una deuda externa de 4.576 millones de dólares, el 96′4% de su PIB[3]), Mugabe imprimió más papel moneda, lo que aceleró la inflación.
Para contener los movimientos de protesta popular ante el aumento de los precios, el presidente fijó los precios de venda para la mayoría de productos. Pero en una situación de continuo aumento de los precios, pronto el precio al que los vendedores se veían obligados a cobrar sus productos ni siquiera cubría los costes; razón por la qual hoy muchos establecimientos exhiben sus estantes vacíos y en las gasolineras es raro encontrar combustible.
El paro, de un 80% según las últimas cifras, va en aumento a causa de la dificultad que tienen los habitantes de Zimbabue para desplazarse. El precio de un solo billete de autobús cuesta la mitad del sueldo de un trabajador medio; en los centros urbanos incluso más. De forma que sale más a cuenta quedarse en casa.
El 14 de junio de este año estos productos valian 200.000$ de Zimbabue. Hoy, a causa del aumento de la inflación, valen 209.481$ de Zimbabue [II]
El hecho de que el 25% de la población padezca de SIDA y de que la mayor parte de los infectados pertenezcan a la generación con edad de trabajar no facilita el descenso del paro. Según datos de MSF, hay más de 300.000 personas que necesitan tratamiento immediato, de estos, sólo 60.000 lo están recibiendo. Zimbabue es el cuarto país del mundo con más infectados por el SIDA y su sistema sanitario ha sido calificado como el peor del mundo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) [4].
Según cuenta Alois Hug, el Ministerio de Salud pone voluntad pero no hay personal ni medicamentos para atender a tantos pacientes. Pacientes que no sólo padecen de SIDA sino de otras muchas enfermedades derivadas de la mala alimentación. Hoy muy pocos pueden permitirse el transporte hasta los centros de salud y aún así muchas veces tienen que traerse sus propios medicamentos, pues los hospitales carecen de ellos[5]. Por eso la propuesta de MSF es descentralizar el tratamiento y trabajar a nivel local, pero todo ello requiere una inversión importante que el gobierno no está en condiciones de realizar.
La mayoría de los hospitales tiene una seria carencia de personal. En marzo los médicos hicieron huelga: su sueldo sólo llegaba para comprar seis latas de judías cada mes, mientras que las enfermeras a menudo sólo trabajan dos veces por semana ante la imposibilidad de pagar el transporte desde sus domicilios. Muchos optan por emigrar a la vecina Sur África, donde la situación es estable y los salarios suficientes para vivir.
Hace solamente 25 años Zimbabue era un país con unas cifras de crecimiento optimistas: durante los dos primeros años después de la independencia (1980), su PIB creció un 28%[6], sobretodo gracias a la agricultura, el turismo y la explotación de lo que es el yacimiento de gas natural más grande del Sur Este Africano.
Tras la independencia era necesaria una reforma agraria: la tierra apta para la agricultura era propiedad de una minoría blanca y se imponía un repartimiento de esta. El ZANU (PF), el partido que había impulsado la independencia de Zimbabue, y de Robert Mugabe, su líder se proponían redistribucir la tierra de forma que la población de origen europeo (propietaria de la mayor parte de los campos de cultivo) cediera la mayor parte de sus propiedades a la población de origen africano. En la práctica Mugabe acabó usando el reparto de tierras como forma de premiar a sus aliados políticos, gente sin ningún interés en trabajar la tierra y que a menudo ni siquiera visitaban sus propiedades.
En la carta de un restaurante. Literalmente: “(…) Nuestros menús tardan diez días en ser imprimidos, y en esta situación de hiperinflación, no podemos seguir prediciendo con dos semanas de antelación cuáles van a ser nuestros costos” [III]
Los pocos que sí cultivaban tierras eran disuadidos de ello por patrullas armadas que, a las órdenes de algun cabecilla político, rompían las instalaciones de riego y amenazaban y apalizaban a los trabajadores.
Así se ha llegado a la situación actual, en que la falta de los alimentos básicos mantiene a gran parte de la población al borde de la hambruna. Por otro lado, el cultivo de tabaco, principal exportación del país y principal fuente de entrada de divisas extranjeras, disminuyó a una quinta parte.
Pero hay ciertos productos de los que el país no puede prescindir y ante la falta de dinero y como medida rápida para salvar la crisis, Mugabe ha resuelto imprimir más papel moneda. De esta forma paga sus deudas más immediatas pero por otro lado, provoca un crecimiento todavía más desmesurado de la inflación.
Robert Mugabe,a la izquierda, es en buena parte responsable de la grave crisis económica que vive el país [IV]
A pesar de esta terrible crisis, Mugabe sigue siendo el líder indiscutible del país. Durante 25 años ha acallado (por la fuerza cuando ha sido necesario) toda voz contraria a su gestión. Enemigos políticos, homosexuales, periodistas y en general todo el que de alguna forma ha cuestionado su actuación a lo largo de estos años, ha sido víctima de algun tipo de medida represiva por parte del gobierno. Y aunque cada vez más voces se levantan en su contra, este hombre de 83 años permanece en el poder gracias a un sistema político que hace prácticamente imposible su destitución: 147 de los 150 diputados en el parlamento son de su partido, el ZANU (PF).
Mugabe acusa a occidente de todos los males que sufre su país. Sostiene que el bloqueo económico que la Unión Europea mantiene sobre Zimbabue es la principal causa de la crisis. Lo cierto es que este bloqueo ha hundido todavía más la economía del país. Por otro lado, la población sufre la falta de ayuda humanitaria, que dejó de llegar ante la evidencia de que los beneficiarios de esta eran los funcionarios del gobierno y no la propia población[7].
A principios de septiembre Mugabe anunció que convocaría elecciones hacia principios de 2008, y aunque algunos medios occidentales hayan recogido este hecho, no es probable que la situación cambie. No es la primera vez que hay elecciones en Zimbabue y en todas las ocasiones Mugabe se ha ocupado de obtener un resultado favorable. Por otro lado, la emmienda constitucional que promulgó la semana pasada le permite escoger un sucesor político, lo que a la práctica significaría que seguiría gobernando en la sombra.
La mayoría de habitantes de Zimbabue dependen de la ayuda que les envían familiares que trabajan en Sur-África o Botswana. Algunos no pueden pagar sus deudas y son desahuciados. En la imagen un grupo de refugiados en Bulawayo [V]
Mientras Mugabe asegura su permanencia en el poder, la situación para la población de Zimbabue se complica cada día que pasa. La mayoría de familias depende de la ayuda de familiares que han emigrado a Sur-África o Botswana; aunque las cifras no son precisas, se estima que han emigrado cerca de 3′4 millones de personas en un país que no llega a los 13 millones de habitantes[8]. La mayoría optan por la emigración clandestina ya que en el país no hay tinta para imprimir los pasaportes (300.000 personas lo han reclamado pero no pueden recibirlo por este motivo).
Los transportes, la sanidad, la enseñanza, la llegada de alimentos… nada de esto funciona en Zimbabue. Ahora la preocupación está puesta en la electricidad, distribuida por una empresa de Sur-África. Hace meses que el gobierno no puede pagar el suministro y todas las poblaciones del país se ven afectadas diariamente por los cortes[9]. Gideon Gono, presidente del Banco Central de Zimbabue, reveló en marzo al parlamento que debe sostener una lucha diaria para garantizar un suministro mínimo. A pesar de todo, Sur-África sigue proveyendo al país de electricidad, tanto por temor a una ola migratoria todavía más acusada como por la esperanza de gestionar los riquísimos recursos de Zimbabue una vez finalice la crisis. Como Sur-África, muchos otros países (Gran Bretaña entre ellos) acechan el final de la crisis para obtener el poder de gestión sobre la mayor cantidad de recursos posible.
Texto de Laura Millan Lombraña
[1] Zimbabwe dentro de CIA World Factbook. https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/ Fecha actualización: 15-11-2007 [Consulta: 18-11-2007]
[2] “The wasteland - inside Mugabe’s crumbling state” The Guardian, 17-03-2007 [en línia]
[3] [1] Zimbabwe dentro de CIA World Factbook [Consulta: 18-11-2007]
[4] GUEST, Robert. The shackled continent. Macmillan 2004. pg 13.
[5] “The wasteland - inside Mugabe’s crumbling state” The Guardian, 17-03-2007 [en línia]
[6] GUEST, Robert. The shackled continent. Macmillan 2004. pg 23.
[7] “The wasteland - inside Mugabe’s crumbling state” The Guardian, 17-03-2007 [en línia]
[8] “Refugees flood from Zimbabwe” The Observer, 01-07-2007 [en línia]
[9] GUEST, Robert. The shackled continent. Macmillan 2004. pg 54.
[I] Mapa de Zimbabue Zimbabwe dentro de CIA World Factbook [Consulta: 18-11-2007]
[II] Mrcheivous “This is what 200,000 Zims will get you” Flickr 14-06-2007 [Consulta: 18-11-2007]
[III] Tak from HK Zimbabwe, 30-08-2007. [Consulta: 18-11-2007]
[IV] Pan-African News Wire…, Flickr 29-03-2007 [Consulta: 18-11-2007]
[V] Sokwanele - Zimbabwe Flickr 24-07-2007 [Consulta: 18-11-2007]
















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